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ST. LOUIS, MISSOURI.
Al mirar un mapa de Estados Unidos, se ve a St. Louis cerca del centro, tanto en términos de este-oeste como de norte-sur. Se encuentra también en el centro por razones históricas y culturales. Es una ciudad industrial en medio de planicies agrícolas, una ciudad equidistante del gran faro del norte que es Chicago y Little Rock, una ciudad importante en la historia del sur de Estados Unidos. Localizada en la intersección de los ríos Missouri y Mississippi, St. Louis fue la "puerta de entrada" a través de la cual los primeros estadunidenses contemplaron su futuro, la expansión hacia el oeste de la mitad del siglo XIX . Todos los migrantes que se dirigían hacia California tenían que cruzar el río Mississippi. Para los migrantes de hoy, St. Louis también es una entrada. Los mexicanos miran a través del famoso Arco de St. Louis que se encumbra en la ribera del río, pero lo hacen mirando hacia el este, no el oeste. Después de cruzar el Río Grande (o el Río Bravo, como se le conoce del lado mexicano de la frontera), el Mississippi es otro cruce en un viaje que los lleva limpiamente a través del continente. No debería sorprender que los mexicanos se encuentran en el "corazón" de Estados Unidos. Los migrantes han trabajado en estados como Iowa e Illinois durante décadas. Pero su presencia ha aumentado dramáticamente en los años recientes. Como con cualquier otro destino migratorio, fue el mercado de trabajo el que los trajo aquí. Recolectando tomates en los campos, atendiendo cuartos en hoteles, limpiando mesas en los restaurantes del centro la economía estadunidense tiene un auge no sólo para los "nativos", sino también para los migrantes entre nosotros. . El problema es que el auge para los migrantes (así como para muchos "nativos" de la clase trabajadora) está en el fondo absoluto de la economía en la agricultura y en el gigantesco "sector de servicios". Y, a diferencia de generaciones previas de migrantes, no hay garantía de que estos trabajos sean los "puntos de partida" hacia la clase media. Algunos economistas creen que lo que estamos viendo es la creación de una "clase inferior" permanente, que estará estancada, generación tras generación, en el fondo. El estado deplorable de la educación pública, la pérdida de programas de acción afirmativa, la rápida tecnologización de la economía y la creciente brecha entre pobres y ricos parecen ser fuertes argumentos a favor de que ese será el caso. Los migrantes no creen eso, por supuesto. ____________ El martes nueve de junio fue un día de viaje infernal, con vuelos casi perdidos, vuelos atrasados, falta de tiempo para pagar las cuentas o empacar o llegar al aeropuerto. Estuve ansioso el día entero. Es una ansiedad que nace del movimiento constante. Al seguir a los migrantes a lo largo de los últimos años, he perdido muchas de mis nociones románticas "del camino" (como en el libro de Jack Kerouac) acerca de la migración. Mi sentimiento del "hogar" está irremediablemente fragmentado. Esto ha tenido un impacto en cada aspecto de mi vida, en particular mis amistades y relaciones amorosas. Y, sin embargo permanece un sentido de aventura. No creo que yo experimente el movimiento de la misma manera que lo hacen los mexicanos cuando se trata de eso, tengo mucho más posibilidades de escoger hacia donde voy. Pero siento en ellos la misma tensión que yo siento entre el pasado y el futuro, el estrés de una situación en la que prácticamente cada nueva llegada trae consigo la premonición de una nueva partida. Esta sensación siempre me embarga en las salas de espera de los aeropuertos. En el aeropuerto de Los Ángeles y luego en Denver, donde tomo una conección hacia St. Louis estoy indescriptiblemente triste, mirando los teléfonos públicos y preguntándome a quién puedo llamar para sentir que todavía me encuentro, de alguna manera, conectado a algún lugar, a alguien, a mí mismo. Sólo recibo los mensajes en mi grabadora. ____________ Rosa Chávez vive en St. Louis con su marido, Wenseslao Cortés, y su hija Yeni en un proyecto habitacional cerca del aeropuerto internacional Lambert. Tan cerca, de hecho, que los aviones que despegan y aterrizan ahogan nuestra conversación cada tantos minutos. Rosa es uno de los hermanos sobrevivientes de la familia Chávez, cuyos hermanos Benjamín, Jaime y Salvador murieron en 1996 poco después de cruzar la frontera (véase la entrega del día 1 de junio y el ensayo "Los nuevos americanos" en las galerías de ZoneZero). Rosa vivía y trabajaba en St. Louis en aquel tiempo y volvió a casa para enterrar a sus hermanos. Permaneció en Cherán por varios meses. Al inicio no consideró seriamente volver, al pensar en su madre doliente y la horrible ansiedad que ésta tendría que enfrentar en caso de que Rosa tratara nuevamente de lograr el cruce peligroso. Pero a principios de enero de 1997, Rosa cruzó una vez más con el recuerdo de sus hermanos presente dolorosamente durante cada paso del viaje de casi 2000 millas. Ella pensó en ellos cuando abordó el autobus en Cherán y durante la llorosa despedida de su madre. Ella pensó en ellos mientras, agachada a un costado de una pequeña carretera cerca de Nogales, Arizona, esperaba que los recogiera la camioneta de un coyote. Y ella pensó en ellos cuando la camioneta abarrotada corría alejándose de la zona de la frontera. Traía a su hija Yeni en los brazos durante todo el camino. Ella dice que Yeni es la razón por la que asumió el riesgo. Rosa tiene pocas ilusiones acerca de sus propios prospectos en Estados Unidos. De vez en cuando habla de tomar clases de inglés, cursos de computación, quizás ir a la escuela de cosmetología. Pero ella sabe que es Yeni, que cumplirá cuatro años el mes que entra, la que tendrá la mejor oportunidad de alcanzar el tipo de vida que es el sueño de la gente de Cherán básicamente una existencia de clase media. _____________ Cuando llegamos, Rosa se encuentra regando las flores que ha plantado en latas en su balcón del segundo piso. Yeni está adentro, jugando con un muñeco gorila que canta la "macarena" al sonido de un aplauso. Cuando me encontré con Yeni por primera vez era una niña de dos años extremadamente introvertida. Ella rara vez hablaba con alguien que no fuera su madre y algunos niños amigos. Había en ella una profunda tristeza. Seguramente había absorbido la tragedia a su alrededor. Hoy día, Yeni no es exactamente sociable, pero sí mucho menos tímida de lo que era antes. A partir de una tragedia que pocos pueden imaginar que superarán, la familia Chávez-Cortés está lenta pero seguramente labrándose un futuro. Mañana trataremos de ganarnos la confianza del patrón de las haciendas Thompson, donde trabajan todos, Rosa, Wenseslao y sus hermanos Baltazar, Gaspar y Melchor. Es una hacienda pequeña, literalmente a un costado del proyecto habitacional donde todos viven en un pequeño departamento de dos cuartos. No hay, por supuesto, garantía alguna de que lo lograremos. El tiempo está caliente y húmedo, como si el Mississippi fuese una gran corriente de agua hirviendo ____________
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